martes, 27 de diciembre de 2011

¿Debe la educación Chilena invertir en Tics? (corregido)

Actualmente, el uso de la tecnología en el ámbito educacional ha aumentado considerablemente. En tiempos anteriores, no se consideraba tan importante invertir en el uso de Tics, o más bien, no se tenía conocimiento de los beneficios que ésta tiene para con la educación.

Buenos resultados en educación nos indican que la inversión en tics no es una decisión errónea, o que nos llevará a un retroceso. Muy por el contrario, la experiencia nos ha demostrado que son innumerables los logros que los alumnos obtienen mediante su uso.

El progresivo avance tecnológico, específicamente, la revolución tecnológica que esta tomando lugar hoy en día, nos hace considerar que si queremos obtener logros significativos y ser considerados como un país tecnológicamente vigente y activo, el uso de las tics resulta fundamental.

Al ser consciente del gran aporte que las tics brindan a nuestra educación, surge por tanto, la interrogante de cómo incorporar su uso en las aulas de nuestros colegios y qué sectores específicos deberían abarcar su uso.

La respuesta a ambas interrogantes se ha ido resolviendo a sí misma con el paso del tiempo. Ante la pregunta “cómo”, tenemos por ejemplo el surgimiento y la implementación de laboratorios multimediales y de audio, salas de video, etc., donde los alumnos pueden estar en constante contacto con las tecnologías de la información y la comunicación. Consecuentemente, la inversión en Tics tiene un costo que debe ser suplido por las autoridades pertinentes en esa materia. Si bien es cierto, invertir en ello no resulta tan económico para nuestro país, y mucho menos, para el bolsillo de las miles de familias cuyos hijos se encuentran cursando la enseñanza básica, media o superior, el esfuerzo por abarcar su uso en todos los sectores resulta fundamental.

Adicionalmente, se podría afirmar que su uso es beneficioso e importantísimo en todos los establecimientos y niveles educativos. Los establecimientos públicos y privados, por consiguiente, deberían tener el mismo acceso al uso de las tics. No debiesen existir diferencias sólo por temas económicos. Además, esto se debería fomentar desde temprana edad, posiblemente, desde el nivel preescolar, de modo de insertar a los alumnos desde muy pequeños en el ámbito tecnológico.

Para muchos esto podría ser considerado una utopía debido a la gran brecha existente entre los sectores socioeconómicos de nuestro país, donde las diferencias entre uno y otro sector son abismantes.

Resulta lógico pensar entonces, que los sectores más acomodados económicamente serán aquellos que tengan más y mejor acceso al uso de las tics. Incluso, no es necesario hablar en futuro, ya que precisamente es lo que está ocurriendo actualmente. Pero, personalmente, tengo la convicción de que toda meta, por imposible que parezca, puede ser cumplida, y por ende, con esfuerzo y reales ganas, esto podría llevarse a cabo.

Lo importante para lograr lo propuesto, es que la gente tenga conocimiento del aporte de las tics en el área educacional. Se debiese crear una especie de cultura tecnológica, donde el poseer los conocimientos y la herramientas necesarias en relación a este ámbito, resulte fundamental para desenvolverse en la actual sociedad.

Derecho Intelectual (corregido)

Ante la interrogante de cómo defender el trabajo intelectual de las personas, y a la vez, permitir el acceso universal al conocimiento, varias son las respuestas que pueden surgir.

Personalmente, tengo la convicción de que las cosas que se han creado deben estar al servicio de la comunidad, y mejor aún, si de esa forma se puede contribuir y colaborar para con ella. Pero también concuerdo con que se debe respetar el trabajo que con esfuerzo aquellas personas han creado.

Se genera, entonces, una especie de tensión entre el respeto a la propiedad intelectual y el derecho que tienen las personas a acceder a ese material, trabajo o invento.

Sabemos que actualmente, el uso indebido de propiedad intelectual por parte de personas ajenas a ésta, está penado por la ley. Por consiguiente, quien infringe aquello, recibe un castigo. Pero tomando en cuenta la necesidad que las personas tienen de acceder a ciertos conocimientos, se necesitan mejores formas de lograrlo, un sistema más eficiente.

Resulta muy fácil criticar aquellas cosas que no funcionan correctamente o para las cuales es muy difícil encontrar una solución que deje conforme a ambas partes. Por tanto, para dicha tensión, a mi parecer, pueden surgir soluciones que satisfacen tanto los derechos de autor como las necesidades de los usuarios. Una de ellas sería, por ejemplo, la implementación de sitios donde las personas pudieran tener acceso al conocimiento, y donde su correcto uso fuera legal. En dichos lugares, se encontrarían los inventos (cualquiera fuera su clasificación) los cuales estarían al servicio de la población de manera masiva y gratuita. Esto ayudaría a que aquellas personas que no tienen acceso a este tipo de beneficios, ya sea por motivos económicos o de otra índole, no se vieran discriminados ante el resto que sí posee los medios necesarios para acceder a éste.

De la misma forma, los autores se verían beneficiados, ya que el Estado estaría a cargo de otorgarles una subvención por el uso que las personas hagan de su propiedad. Entre más personas accedan a una propiedad, más subvención recibiría el autor. Obviamente, el uso de dichas propiedades sería exclusivo, y así se respetarían las garantías que poseen los autores. Cualquier mal uso del material, debería ser sancionado.

Automáticamente, esta idea nos lleva a pensar en el centralismo. De implementarse esta idea, sería seguro que abarcaría primera y principalmente nuestra capital, Santiago.

Lo ideal sería que esto no sucediera. Dichos lugares públicos deberían estar establecidos en muchas ciudades de nuestro país, de manera tal que se logre abarcar el ciento por ciento de nuestro territorio. A esto se le debe agregar, que el acceso a dicho conocimiento sería libre y estaría a disposición de todas las personas que quisieran acceder a este, no importando diferencias socioeconómicas o de otra naturaleza.

Considero que esta es una alternativa real y posible para solucionar el problema que surge entre ambos derechos, debido a que la necesidad que las personas tienen de acceder al conocimiento y a la cultura, no se puede negar. Además, esto va en directo beneficio con el desarrollo de nuestro país. Para que un país sea desarrollado, sus ciudadanos deben ser personas cuyo capital cultural sea valioso. Y si se niega este derecho a las personas, nunca podremos avanzar en términos culturales o sociales. Por otro lado tampoco se puede pasar a llevar el derecho y los privilegios que los autores tienen sobre obras de su propiedad. Por tanto, la solución propuesta iría en directo beneficio de ambas partes.

martes, 6 de diciembre de 2011

Derecho Intelectual

Ante la interrogante de cómo defender el trabajo intelectual de las personas, y a la vez, permitir el acceso universal al conocimiento, varias son las respuestas que pueden surgir.

Personalmente, tengo la convicción de que las cosas que se han creado deben estar al servicio de la comunidad, y mejor aún, si de esa forma se puede contribuir y colaborar para con ella. Pero también concuerdo con que se debe respetar el trabajo que con esfuerzo aquellas personas han creado. Por tanto, el respeto al trabajo intelectual toma bastante peso al hablar de este tema.

Se genera, entonces, una especie de tensión entre el respeto a la propiedad intelectual y el derecho que tienen las personas a acceder a ese material, trabajo o invento.

Sabemos que actualmente, el uso indebido de la propiedad intelectual de otras personas está penado por la ley. Por consiguiente, quien infringe aquello, recibe un castigo. Pero tomando en cuenta la necesidad que las personas tienen de acceder a ciertos conocimientos, se necesitan mejores formas de lograrlo, un sistema más eficiente.

Resulta muy fácil criticar aquellas cosas que no funcionan correctamente o para las cuales es muy difícil encontrar una solución que deje conforme a ambas partes. Por tanto, para dicha tensión, a mi parecer, pueden surgir soluciones que satisfacen tanto los derechos de autor como las necesidades de los usuarios. Una de ellas sería, por ejemplo, la implementación de sitios donde las personas pudieran tener acceso al conocimiento, y donde su correcto uso fuera legal. En dichos lugares, se encontrarían los inventos (cualquiera fuera su clasificación) los cuales estarían al servicio de la población de manera masiva y gratuita. Esto ayudaría a que aquellas personas que no tienen acceso a este tipo de beneficios, ya sea por motivos económicos o de otra índole, no se vieran discriminados ante el resto que si posee los medios necesarios para acceder a este.

De la misma forma, los autores se verían beneficiados, ya que el Estado estaría a cargo de otorgarles una subvención por el uso que las personas hagan de su propiedad. Entre más personas accedan a una propiedad, más subvención recibiría el autor. Obviamente, el uso de dichas propiedades sería exclusivo, y si se respetarían las garantías que poseen los autores. Cualquier mal uso del material, debería ser sancionado.

Automáticamente, esta idea nos lleva a pensar en el centralismo. De implementarse esta idea, sería seguro que abarcaría primera y principalmente nuestra capital, Santiago.

Lo ideal sería que esto no sucediera. Dichos lugares públicos deberían estar establecidos en muchas ciudades de nuestro país, de manera tal que se logre abarcar el ciento por ciento de nuestro territorio. A esto se le debe agregar, que el acceso a dicho conocimiento sería libre y estaría a disposición de todas las personas que quisieran acceder a este, no importando diferencias socioeconómicas o de otra naturaleza.

Considero que esta es una alternativa real y posible para solucionar el problema que surge entre ambos derechos, debido a que la necesidad que las personas tienen de acceder al conocimiento y a la cultura, no se puede negar. Además, esto va en directo beneficio con el desarrollo de nuestro país. Para que un país sea desarrollado, sus ciudadanos deben ser personas cuyo capital cultural sea valioso. Y si se niega este derecho a las personas, nunca podremos avanzar en términos culturales o sociales. Por otro lado tampoco se puede pasar a llevar el derecho y los privilegios que los autores tienen sobre obras de su propiedad. Por tanto, la solución propuesta iría en directo beneficio de ambas partes.

Debe la educación chilena invertir en Tics?

Actualmente, el uso de la tecnología en el ámbito educacional ha aumentado considerablemente. En tiempos anteriores, no se consideraba tan importante invertir en el uso de Tics, o más bien, no se tenía conocimiento de los beneficios que esta tiene para con la educación.

El sentido común nos indica que la inversión en tics no es una decisión errónea, o que nos llevará a un retroceso. Muy por el contrario, la experiencia nos ha demostrado que son innumerables los logros que los alumnos obtienen mediante su uso.

El progresivo avance tecnológico, específicamente, la revolución tecnológica que esta tomando lugar hoy en día, nos hace considerar que si queremos obtener logros significativos y ser considerados como un país tecnológicamente vigente y activo, el uso de las tics resulta fundamental.

Al ser consciente del gran aporte que las tics brindan a nuestra educación, surge por tanto, la interrogante de cómo incorporar su uso en las aulas de nuestros colegios y qué sectores específicos deberían abarcar su uso.

La respuesta a ambas interrogantes se ha ido resolviendo a sí misma con el paso del tiempo. Ante la pregunta “cómo”, tenemos por ejemplo el surgimiento y la implementación de laboratorios multimediales y de audio, salas de video, etc., donde los alumnos pueden estar en constante contacto con las tecnologías de la información y la comunicación. Consecuentemente, la inversión en Tics tiene un costo que debe ser suplido por las autoridades pertinentes en esa materia. Si bien es cierto, invertir en ello no resulta tan económico para nuestro país, y mucho menos, para el bolsillo de las miles de familias cuyos hijos se encuentran cursando la enseñanza básica, media o superior, el esfuerzo por abarcar su uso en todos los sectores resulta fundamental.

Adicionalmente, se podría afirmar que su uso es beneficioso e importantísimo en todos los establecimientos y niveles educativos. Los establecimientos públicos y privados, por consiguiente, deberían tener el mismo acceso al uso de las tics. No debiesen existir diferencias sólo por temas económicos. Además, esto se debería fomentar desde temprana edad, posiblemente, desde el nivel preescolar, de modo de insertar a los alumnos desde muy pequeños en el ámbito tecnológico.

Para muchos esto podría ser considerado una utopía debido a la gran brecha existente entre los sectores socioeconómicos de nuestro país, donde las diferencias entre uno y otro sector son abismantes.

Resulta lógico pensar entonces, que los sectores mas acomodados económicamente serán aquellos que tengan más y mejor acceso al uso de las tics. Incluso, no es necesario hablar en futuro, ya que precisamente es lo que está ocurriendo actualmente. Pero, personalmente, tengo la convicción de que toda meta, por casi imposible que parezca, puede ser cumplida, y por ende, con esfuerzo y reales ganas, esto podría ocurrir.

Lo importante para lograr lo propuesto, es que la gente tenga conocimiento del aporte de las tics en el área educacional. Se debiese crear una especie de cultura tecnológica, donde el poseer los conocimientos y la herramientas necesarias en relación a este ámbito, resulte fundamental para desenvolverse en la actual sociedad.